Ya sólo se ve el mar.
Ya sólo se oye el mar.
Ya mi cuerpo pesa menos
y mi mente acompaña a las gaviotas.
Ya no escucho el reloj.
Ni la ciudad.
Ya todo se mueve bajo mis pies
sin necesidad de andar.
Ya dejé los círculos atrás.
Que ni empiezan ni acaban.
Ni te dejan saber
dónde estás.
Ya levé mis anclas.
Ya empecé a caminar.
Saliendo del puerto,
sólo, quiero navegar.
Siempre hay una primera vez para todo.
ResponderEliminar